Ser mujer y madre puede resultar agotador a la vez que muy gratificante, llegar a casa y recibir ese abrazo calentito de tus peques y sus «te quiero mami», compensa cualquiera mala hora que hayas tenido durante el día. Pero, cuando el tiempo dedicado para ti misma es casi inexistente, acaba siendo, con el paso del tiempo, erosivo para tu autoestima. Así que tras un periodo de meditación y dialogo conmigo misma, he decidido quererme mucho más, si yo estoy feliz, mi energía será también una inyección de alegría para mi entorno.
Mi trabajo está relacionado con la salud y el bienestar y mi marido se dedica al mundo creativo y en gran parte relacionado con el mundo de la moda. Estamos a la última en tendencias pero siempre vistas a través del cristal, seguidas por una pantalla o plasmándolas en otras personas, pero ¿donde hemos quedado nosotros?, ¿ cuanto tiempo y cuanta de nuestra experiencia invertimos en nosotros mismo?. Decisión: voy a quererme a mi misma, y de 24h del día, voy a reservarnos una pequeña parte para mi.
Así que este fin de semana y después de algunos años sin hacer un viaje en pareja, de placer y no por trabajo, dejamos a los peques con los abuelos y nos lanzamos a la aventura de pasar dos días por Barcelona, ciudad que hacia varios años que no visitábamos. Hotel elegido : Eurostar Barcelona Design, una maravilla de ubicación, en pleno Paseo de Gracia, una de las calles más caras pero mas geniales para «tiendear» y ponernos a la última en tendencias.

Estaba cansada de mi melena lisa y aburrida, todo el día recogida en una coleta, así que al pasar por la peluquería Cebado, pregunté y justo tenían un hueco para atenderme, así que me deje llevar y me hicieron un corte midi, con mucho movimiento, que rejuveneció mis facciones y le aportó mas vida a mi pelo, muy fácil de peinar en mi día a día, y ¡dejando atrás otra atadura!!!

Como veis en la foto, llevo camiseta de Stradivarius de tul con acabado brilli, la combino con un básico negro de cuello alto, las transparencias a partir de los 40, muy aparentes, no son elegantes, pero el efecto brillo de la camiseta me encanta, le da luz a nuestra piel y nos hace parecer un poco mas jóvenes. Combinada con unos vaqueros, es perfecta para el día.
El fin de semana fue relajante y perfecto para desconectar y volver a sentirnos veinteañeros sin obligaciones, al final, es tu cabeza y tu espíritu los que imponen una edad, con un poco menos de pelo sobre mi cabeza y algún brillo mas sobre mis hombros, rejuvenecí mi mente, y al volver, llena de energía, tres bichitos preciosos me abrazaron muy fuerte y me dijeron «bienvenida a casa mami, lo hemos pasado fenomenal con los yayos, ¿y tu con papá?»…